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Mostrando entradas de marzo, 2025

vuelta atrás

El grupo avanzaba con cautela por las carreteras en ruinas. Sabían que el camino no sería fácil, pero la necesidad de respuestas los impulsaba a seguir adelante. Nicolás no se separaba de Rafael. El niño parecía comprenderlo de una manera que nadie más podía. A pesar de su corta edad, sabía cosas que los demás aún estaban descubriendo. Jordi, Julen y los hijos de Julián, algunos ya adultos, formaban un grupo fuerte y unido. Entre bromas y estrategias de defensa, se cuidaban unos a otros. Josefa, aunque mayor, se sentía agradecida por tener más tiempo con su familia. No quería ser una carga, así que hacía todo lo posible por ayudar. **Cocinar, organizar provisiones, incluso vigilar cuando era necesario  Sabían que se encontrarían con grandes obstáculos , pero necesitaban urgentemente saber donde empezó todo . Nicolas no se separaba de Rafael, parecía que se entendí a la perfección. Jordi y Julen junto con los hijos de Julián algunos ya veinteañeros disfrutaba de la...

El bosque

El miedo se apoderó de todos ellos. La sensación de ser observados era sofocante, como si algo invisible se deslizara entre los árboles, acechándolos desde la penumbra. Rafael, mitad humano, mitad bestia, se quedó inmóvil. Sus sentidos vibraban con una intensidad abrumadora. No solo podía oler la nieve húmeda y la madera podrida del bosque, sino también algo más… algo antiguo, algo que no pertenecía ni a este mundo ni al otro. Los murmullos continuaron, resonando en el aire como si el propio bosque estuviera susurrando secretos prohibidos. Rafael no los entendía del todo, pero su cuerpo reaccionaba instintivamente. Era un llamado. Una advertencia. —¿Qué es eso? —susurró Ana, sosteniendo con fuerza las medicinas contra su pecho. —No lo sé —murmuró Aitor, empuñando su cuchillo con más fuerza. Julián tragó saliva, mirando a Rafael con temor. —Tú… ¿tú los entiendes, verdad? Rafael no respondió de inmediato. Su mandíbula estaba tensa, sus garras se clavaban en la nieve. —No del todo...

sí yo cayera

Sí yo cayera no quiero dejar en el tintero las cosas hermosas que viví, no quiero que lloren mí pérdida, quiero que os emborracheis  de vida, de ganas de disfrutar de la felicidad, del amor, de la alegría.  Sí mañana no estoy aquí quiero que sepáis que habéis sido mis ganas de luchar, mí fuerza, mí ánimo, mis amores bellos y todo lo bueno que la vida puso en mí camino. Sí mis hijas y nietos habéis sido lo más interesante e importante que el universo me brindó, con vosotros aprendí a valorar la familia, el hogar, a luchar contra corriente para que todo saliera bien. Sois mí trocito de cielo, la luz que alumbra mí camino. Sufro por vosotros cuando la vida os oprime, gozo con vuestras alegrías, sí vosotros sois felices yo también lo soy . Así que sí yo caigo no sufrais porque una parte de mí está viva en vosotras, disfrutar de cada momento que la vida os da, dejar de preocuparos por el mañana, que quizás nunca llegue, vivir cada momento cómo algo mágico, recordar que tanto lo bue...

la finca

Por el momento, todo parecía ir perfecto. La finca era un refugio seguro, con árboles frutales, provisiones y un grupo de personas amables que los habían recibido con los brazos abiertos. Pero todos sabían que lo bueno dura poco, y que el peligro nunca estaba demasiado lejos. El grupo preguntó a Manuel y Rosa cuál era la ruta alternativa para sortear el atasco de la autopista y evitar a las criaturas. 'El problema es el camión', dijo Manuel, señalando hacia el vehículo. 'La carretera de barro que lleva hacia el sur es intransitable en este momento, especialmente con las lluvias recientes. Si intentáis salir ahora, os quedaréis embarrados y tendréis que seguir andando.' Aitor frunció el ceño, sintiendo la frustración de tener que esperar. '¿Cuánto tiempo crees que tendremos que quedarnos aquí?', preguntó. Manuel se encogió de hombros. 'Depende del clima', dijo. 'Pero os aconsejo que os quedéis hasta que la carretera esté más seca. Allá afuera, todo es...

El camión

"Jesús se puso manos a la obra, intentando reparar los drones. Para su sorpresa, estaban muy bien diseñados y tenían una gran autonomía de vuelo. 'Estos debieron ser creados para el ejército', comentó mientras ajustaba los últimos detalles. 'Pero nunca llegaron a sus manos. Ahora son nuestra mejor herramienta.' El dron que estaba en mejores condiciones lo utilizaron de inmediato. Subieron al tejado y lo pusieron en funcionamiento. Jordi y Julen, con sus habilidades para la tecnología, se encargaron de guiarlo desde el control remoto. La emoción de ver el dron volar les dio una pequeña sensación de normalidad en medio del caos. Sin embargo, la sorpresa llegó cuando las imágenes del dron mostraron que los olfateadores estaban mucho más cerca de lo que pensaban. Junto a ellos, una jauría de perros deformados y lo que alguna vez fueron leones, ahora convertidos en bestias feroces, merodeaban por la zona. 'Papá', dijo Julen, con voz temblorosa pero firme. 'V...